Habrá que despertar del letargo, del relativismo de un vivir sin esfuerzo ni sacrificio, sin un sueño que llevar a cabo. ¿Buscamos lo que nos diferencia de las demás especies? Encontrar aquello que dota de significado a cada vida, poder decidir de espaldas al instinto más urgente cuando éste se vuelve cruel : ése es el anhelo éspecificamente humano. Ésa ha sido la esencia de nuestar libertad. Sí no, si hemos de vivir como los bonobos y lo chimpancés, entonces sobra tanta corteza cerebral, tanta capacidad para soñar cuando lo ultilizamos, sobre todo , para dañar. Vivir de espaldas al inconsciente reduce la vida a su mínima expresión. Pero cuando arrancamos de esas profundidades unos destellos de comprensión, agrandamos el territorio consciente donde vivimos. Escapamos en alguna medida a las garras del instinto de protección que dicta una visión del mundo sesgada y compulsiva, armada certezas. En la desnudez de esas certezas y de esos condicionamientos, en la fluidez y en la intuición de lo que queda por llegar, reside la libertdad de ser sin cercenar, de elegir sin odiar, de expresar y de resolver sin juzgar.
i haven´t changed, im still the same on the inside
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